sábado, 26 de septiembre de 2015

Rojo.

Tienes dos años y el mundo es prácticamente tuyo.
Ojalá sientas que sigue siéndolo cuando pases los cuarenta y me busques, allá donde esté, si estoy, y te tumbes conmigo para ver las estrellas en otro cielo de gotelé.
Tienes dos años y ya has llenado de vida cada rincón donde sólo había tristeza.
Has salpicado de risa la muerte y has ganado a todos los fantasmas que se escondían en mi cuerpo.
Tienes dos años y no sabes leer –todavía-, dices mamá, papá, algún que otro nombre de animal y ríes a carcajadas incluso cuando creo que va a salir mal.
Entonces, eso que ocurre y nos ahoga, da absolutamente igual.
Poco importa la tristeza si te veo sonreír con los ojos en el fondo de cualquier habitación, tumbados en un césped o durmiendo juntos viendo una película en el salón.
Poco importa la asfixia si me dejas coger tu pie talla 23 y me abrazas mientras veo las nubes correr, mientras creo que me va a explotar el pecho por sentir tanto, tanto amor. Ya ves.
Tienes dos años y todavía no sabes lo que te espera allá fuera.
Ojalá veas a toda tu familia junta, sigas cogiéndome el dedo índice y llevándome a un lugar donde podamos jugar.
Ojalá aprendas todo lo que esté en tu alcance, eres demasiado inteligente, pero no te fíes de ello, a veces la inteligencia es un arma de doble filo, que no te mate.
Ojalá te enamores aunque no sea correspondido. Muchos te dirán que no necesitamos a nadie –y les aplaudo si son capaces de ello- pero yo sé y ojalá, pequeño trozo de barco de papel tú también lo sepas, es que el mar y amar son dos cosas que merecen la pena abrazar, no lo dejes pasar.
Ojalá tengas una vida vivida y no necesites trapichear para sentir cómo tus pies del suelo pueden despegar.
Que no te duela el mundo tanto como lo hace en mis dedos y que seas capaz de huir de la avaricia de esta cochina sociedad.
Ojalá bailes y grites todo cuanto quieras, seas tan libre que tengamos que cerrar las ventanas para que no salgas volando como un globo de helio y cuando mires atrás para ver qué es lo que te persigue, sientas que es la felicidad, que estaba viéndote caminar con esos botines talla número 23 que se convirtieron en unas alas con las que planear.
Tienes dos años, los dientes de leche, el brillo en los ojos de construir un mundo a tu medida y mis brazos, para cuando sientas que viene la caída, esperándote, para ver cómo creces, porque sí, pequeño trazo de golondrina:

Tienes dos años
     y aquí
     a una persona
     que va a quererte
toda la vida.





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