viernes, 9 de octubre de 2015

Sin noticias de Reikiavik.


Silencio juega con Ataraxia
en el parque de la nostalgia
-allí donde los pájaros cantan
tristes melodías de esperanza-.
Se columpia un niño a oscuras
levantando la punta de los pies

alcanzando las farolas,
hasta llegar donde las estrellas
se enamoran de nubes
que lloran
tímidas
a solas.



(Sin noticias de Reikiavik y todo lo que supuso a la niña con nueve, diez, ¿once como máximo? años que era cuando lo escribí.
Ese silencio en el parque y toda la narración que puede tener una escena llena de aparente nada...) 





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2 comentarios:

  1. Larvado en la inocencia, el talento todo lo puede. Incluso los calendarios que mienten. Incluso los hielos de Islandia.

    Me ha gustado especialmente, y más conociendo la partida de nacimiento de quien lo escribió.

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    1. Es genial encontrar tus palabras por aquí. Me hacen sentir de una forma genial y te invito a que lo hagas siempre que quieras, ya sabes, como quien dice un "mi casa es tu casa".

      Gracias, gracias y gracias. Y que no se nos olvide abrazar los hielos de Islandia.

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